La historia de Juan Soldado

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agosto 7, 2012 por tijuanaesmas

Su tumba es visitada por miles de personas que piden milagros y protección para el cruce de la frontera, Juan Soldado un soldado que pudo ser responsable de la violación de una niña de cinco años llamada Olga Camacho Martínez y ejecutado el 17 de febrero de 1938 por dicho crimen después de aplicarle la Ley Fuga.

Hay quienes permanecen creyendo en su inocencia y forman parte de los miles de fieles que le ruegan por favores no sólo por los habitantes originarios de la ciudad de Tijuana sino por todos aquellos que al llegar a la frontera reciben por recomendación primera ir a visitar su tumba y pedirle que el coyote los lleve con bien a su destino, incluso de narcos y mulas.

Sin embargo, hay quienes hablan de confusión al momento del nacimiento de esta adoración, pues después de ser apedreado las personas reunieron las piedras y las dejaron en su tumba, algunos afirmaron que esas piedras eran milagrosas. Los familiares de la pequeña Olga, continúan indignados al ver la adoración hacia la imagen del responsable del asesinato y violación quien ahora sólo es recordada por tener una tumba olvidada.

Cabe resaltar que la imagen que es adorada no corresponde a la fotografía del verdadero Juan Soldado pero se encuentra tan arraigada que a la gente no parece importarle.

Es necesario narrar lo anterior porque algunas personas entrelazan dos acontecimientos distintos que concuerdan en lugar y fecha.

Algunos periodistas de habla inglesa que han investigado el suceso han publicado que la muerte de Juan Castillo Morales (a) Juan Soldado se debió a la presión que los líderes del movimiento llamado “huelga de los sentados” ejercieron sobre la autoridad para aclarar el crimen y que el gobierno para calmar los ánimos aplicó la ley fuga a un inocente. La historia es otra.

En la tarde-noche del 13 de febrero de 1938, desapareció frente a su casa la menor de ocho años Olga Camacho Martínez. En ese tiempo la ciudad de Tijuana sólo tenía 19,000 habitantes, por lo que todos los vecinos se conocían. Al día siguiente, la pequeña ciudad era un caos, todos los vecinos estaban buscando la niña y hacia las diez de la mañana unos niños encontraron el cuerpecito degollado y ultrajado de la menor.

Era tan pequeña la ciudad que fue fácil para la policía detener sospechosos, en el esclarecimiento del crimen contribuyó la ciudad de San Diego (California) enviando a su agente Ed Dieckmann, jefe de dactilografía del condado de San Diego. En cuanto Mr. Dieckmann vio la escena del crimen se dio cuenta que era un crimen fácil de resolver ya que el homicida había dejado huellas por doquier. Incluso había huellas del calzado del asesino que tenían una especial particularidad, la huella marcaba un diamante en el centro de la suela del zapato.

Entre los sospechosos estaba el soldado Juan Castillo Morales, conocido posteriormente como Juan Soldado, un soldado raso quien al ser encarado se desplomó, lloró y pidió perdón, confesó que había cometido el crimen bajo la influencia del alcohol y la marihuana. La mujer de Juan Castillo Morales relató al investigador que una semana antes había sorprendido a su amasio Castillo Morales en el intento de violar a una sobrina suya.

La noche en que desapareció la niña Olga Camacho, Juan Castillo Morales (a) Juan Soldado apareció en la casa de su amasia manchado de sangre, se quitó la ropa y le pidió que la lavara. Al revisar la ropa la policía encontró fibras de tela que correspondían con las encontradas en las uñitas de la niña asesinada.

De alguna manera toda esa información se filtró y los vecinos exigieron que se les entregara el soldado para lincharlo. Durante la revuelta fue incendiada la jefatura de policía y la oficina de gobierno de la ciudad. Se habla de que hubo más de cien detenidos que participaron en la turbamulta.

La policía local se deslindó de los hechos, bajo el argumento de que el asesino era un militar y el crimen estaba fuera de su jurisdicción, la justicia cambió de rango. Fue en el Comandante de la plaza militar, el general Contreras, en quien recayó el hacer justicia. Con las pruebas exhibidas por la policía local, por el jefe de la policía de San Diego (California) y por el personal del naciente FBI a cargo del agente William Menke, la justicia militar optó por hacer un juicio militar sumario al asesino Juan Castillo Morales (a) Juan Soldado, a la vista del grave crimen que cometió y la confesión que hizo sin ningún tipo de presión, fue encontrado culpable y sentenciado a muerte por el tribunal militar. Wikipedia

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